domingo, 16 de noviembre de 2014

Mis Emociones: Este Río que Fluye en mi


Sin darme cuenta mis emociones habían tomado el control. Y como el río turbulento que son han erosionado gran parte de mi vida.

No puedo ni contar las muchas ocasiones en las que mis miedos, mi rencor, mis complejos han hecho terribles estragos en mi vida. Ahora comprendo que la forma en como nos hieren nos afecta, y cuando no sanamos esas heridas, son ellas las que gobiernan nuestras vidas, lastimándonos una y otra vez.
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Sin embargo, por increíble que parezca, nosotros podemos decidir. Yo decidí que sea Dios el que gobierne mi vida, y Él me ayudó a perdonarme y a perdonar. Y ahora siento su espíritu fluyendo dentro de mí y es como un río de aguas limpias que purifica y da vida.

"El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: 'De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.'"
Juan 7:38

sábado, 1 de noviembre de 2014

¡No Voy a Perdonar!


He pasado gran parte de mi vida sintiendo resentimiento por cosas del pasado, y por nuevos sucesos que me lastimaron.

Creía que no era justo dejar ir la ira y rabia que sentía por la gente que me había lastimado. Y me la pasaba recordando lo que me hicieron.

Hasta que leí  y por fin puede entender que el resentimiento me lastima mucho más que lo que me hicieron. Porque lo que me hicieron ya pasó, pero yo lo traía de vuelta a mi vida cientos de veces, revivía ese o esos sucesos dolorosos una y otra vez, y el dolor solo se incrementó.
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Se que tú, al igual que como lo hacía yo, puedes estar creyendo que no es justo perdonar a quien no se lo merece. Pero te digo, por experiencia propia que lo que no es justo es lastimarnos tanto a nosotros mismos que entremos en depresión o que nos enfermamos del estómago, los nervios, insomnio o hasta cáncer por no querer perdonar.

Cuando hablo de perdonar, no estoy hablando de restaurar la relación, porque para eso se necesitan dos personas, y mientras no haya un sincero arrepentimiento y cambio de la persona que lastima, no es bueno restaurar la relación. Incluso en ocasiones es mejor mantener distancia. Cuando hablo de perdonar, hablo única y exclusivamente de lo que TU sientes.

Una vez escuché decir que perdonar no es por el otro, es por tí mismo para liberarse del dolor. Y eso es una decisión. Es tú decisión.

Decide perdonar, deja de desgarrarte el alma.

Es tal tu enojo que te desgarras el alma
Job 18 :4

jueves, 23 de octubre de 2014

¿Por qué mi hijo no me escucha?


El Dr. Charles Stanley dice en una de sus enseñanzas que los hijos no escuchan a los padres simplemente porque los padres no escuchan primero a los hijos.


Recuerdo el tiempo en el que estaba muy absorbida por el trabajo, muchas veces no presté atención a lo que mi hija decía e incluso llegué a decirle que no podía escucharla que estaba muy ocupada.
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En ese mismo tiempo mi hija cogió la costumbre de encerrarse en su cuarto y cuando yo quería estar con ella, ella me decía que quería estar sola. Comprenderán que la relación entre nosotras se puso muy tirante, hasta que recapacite.

Me pregunté ¿qué era realmente importante para mí?, ¿y porque no actuaba dando más importancia a lo que era más importante para mí?.   Hice un cambio, y empecé a invertir tiempo con mi hija.

Establecimos un día a la semana para salir juntas, al principio ella era muy reservada, pero con el tiempo, al darse cuenta de que no me acercaba a ella solo para corregir o regañar, sino porque la amo y disfruto su compañía, empezó a abrirse y  hablar. Ahora ella siempre me escucha aun cuando la corrijo, porque está segura que lo hago porque la amo.

Los padres muchas veces creemos que los hijos deben saber que los amamos y que queremos lo mejor para ellos, pero eso no es así. Cuando lo único que recibimos son críticas o correcciones, es muy difícil pensar que esa persona nos ama.

Reflexionemos en...
Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.
Lucas 6:31

lunes, 20 de octubre de 2014

Cuanto más Alto Subes más Fuerte es la Caída


Este famoso dicho no sòlo se puede aplicar a la física sino que incluso al plano espiritual. Y en este plano lo que nos lleva a las alturas es el orgullo.

La Real Academia Española  define el orgullo como “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”.
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Cada vez que logramos algo que deseamos, nos vienen pensamientos como “yo lo puedo todo” y no vemos que realmente nuestros logros no son sólo el resultado de lo que nosotros hemos hecho, sino que siempre hay alguien màs detrás de eso.

Por ejemplo, un logro laboral tiene detrás la gente del equipo de trabajo que colaboró con el trabajo especìfico, la gente que te ayudo a desarrollar tus capacidades y esto puede involucrar a maestros, padres que ayudaron pagando tus estudios y a toda la gente que ha intervenido en tu vida haciéndote la persona que eres hoy.

Pero aún más importante es que no olvides que tus talentos son un regalo de tu creador, al igual que cada una de las experiencias de tu vida y la gente con la que la compartiste estas experiencias.

Cuando no somos capaces de reconocer esto y nos centramos en nosotros, olvidando a todos aquellos que intervinieron en nuestros logros y sobre todo a Dios, perdemos la capacidad de agradecer por lo que tenemos, por lo que hemos recibido y de darle el verdadero valor a las cosas.

Al caer presas del orgullo, sentiremos que no necesitamos a nadie, que sólo nosotros bastamos y este modo de pensar solo nos aisla y el aislamiento es la receta perfecta para el fracaso.

Reflexiona en...
Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso.
Proverbios 16:18

jueves, 16 de octubre de 2014

¿Cuanto has crecido?


Escuchando al filósofo de negocios Jim Rohn , ohí una frase que me impactó  "¿Cuanto puede crecer un árbol? todo lo que Dios lo diseño a para crecer, crece todo lo que puede”

Al observar a los árboles, uno puede ver cómo ellos profundizan sus raíces y extienden sus troncos y ramas hacia arriba hasta llegar a su tamaño máximo. Ellos siempre despliegan todo su potencial.

Creo que lo que permite a los árboles desarrollar hasta el máximo de  su potencial es el hecho de que ellos saben hacia donde crecer. Algunos son altos  como los pinos y crecen hacia arriba, otros son frondosos como las poncianas  y extienden sus ramas hacia los costados.

Nuestro mayor impedimento para crecer es no saber hacia dónde vamos. No tener una visión, un anhelo que nos lleve más allá de la simple búsqueda de una vida cómoda, porque no es para eso que estás en este mundo.
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Cada una de las cosas que Dios puso en el universo cumplen una función para sí mismas, para su especie y para el resto del universo. ¿Tu sabes cual es tu función y cuanto de ella ya has cumplido?

Si aun no lo sabes, ponte en contacto con tu  Creador, Él más que nadie sabe para qué estás aquí. Él sabe que combinaciones especiales puso en tu ADN para que nacieras con algunos talentos naturales, también ha permitido que pases por circunstancias difíciles para moldear tu carácter y Él ha puesto en tu corazón compasión hacia un determinado grupo de personas.

Cuando Dios te muestre su visión, tu vida tendrá más sentido que nunca.

Reflexiona en...
Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena
Proverbios 29:18

viernes, 10 de octubre de 2014

¡Qué envidia!


Hace poco ví en un programa de televisión un experimento muy interesante. A un monito le estaban dando pepinillo como recompensa de hacer una prueba. El recibía el pepinillo y se lo comía rápidamente para volver hacer la prueba y comer más pepinillo.

Luego, traen otro monito y lo ponen hacer la misma prueba, pero a este le dan dulce y jugosa uva. Apenas el primer monito se percata de que le están dando algo mejor al otro, empieza a tirar el pepinillo, enfureciendo cada vez más por no recibir lo mismo.
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La envidia, definida por la Real Academia Española como “tristeza o pesar del bien ajeno” es un sentimiento que proviene de nuestra parte animal. Y como al monito nos quita la capacidad de poder disfrutar lo que tenemos.

Compararnos con otros es perfectamente natural, pero no debemos vivir nuestra vida concentrados en los otros porque estaremos pasando del orgullo cada vez que encontremos alguien que tiene menos, a la envidia si encontramos a alguien que tiene más. Más bien, debemos dar gracias por lo que tenemos y concentrarnos en lo que debemos hacer para conseguir lo que anhelamos.

Basado en…
Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? [sobre Juan]
Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
Juan 21:21-22

miércoles, 8 de octubre de 2014

Mi Hijo en un Mundo Competitivo


Hoy en día, la competencia es mucho mayor de lo que era hace unos 10 o 20 años atrás. Muchos de nosotros, como padres responsables, buscamos que nuestros hijos estén a la altura de esa competencia, y buscamos que logren la excelencia.

Mayormente, los puntos débiles de nuestros hijos son sobre los que más recursos invertimos. Pagamos profesores particulares o los metemos a clases adicionales.
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Con esto logramos que nuestros hijos alcancen por lo menos lo que consideramos un standard, luego de invertir gran parte de su tiempo libre y energías. Pero, ¿realmente esta actitud ayuda a nuestros hijos?

El ser humano no está diseñado para trabajar o vivir solo, formarmos parte de un todo. Y justo porque nuestros hijos no trabajarán solos, no necesitan ser competentes en todo. Lo que ellos necesitan es desarrollar destrezas que los distingan en el grupo y que difícilmente otros tengan.
En el libro “Ahora descubra sus fortalezas” de Marcus Buckingham y Donald Clifton se recomienda descubrir las habilidades naturales. Y una vez encontradas, hacer que estas habilidades se vuelvan destrezas. Dicen además, que no es recomendable concentrarse en las debilidades porque eso sólo crea inseguridad.

Así que la próxima vez que elijamos actividades extracurriculares para nuestros hijos, no olvidemos escoger aquellas que ellos disfruten y en las que sean buenos o puedan llegar a serlo.

Basado en...
El cuerpo no está formado por una sola parte, sino por muchas. Si todo el cuerpo fuera ojo, no podríamos oír. Y si todo el cuerpo fuera oído, no podríamos oler. Pero Dios puso cada parte del cuerpo en donde quiso ponerla.
1 Corintios 12:14,17-18